domingo, 30 de noviembre de 2008

No cambie, ya volvemos 30/11/08


No cambie, ya volvemos.

Se habla mucho de la televisión, se critica, se analiza, se cuestiona sobre su rol en la educación de los ciudadanos. Se censura a José Luis sin censura, se discuten de los contenidos en horarios familiares, la producción, los errores de sintaxis y ortográficos, etcétera. Todo esto tiene sentido si hablamos del medio de comunicación con mayor influencia en la sociedad. Ahora, disimuladamente, se escabulle entre estas miradas críticas otro tipo de contenidos, que tienen la misma presencia, que ocupan la misma pantalla y se dirigen a las mismas audiencias: la publicidad.

Si somos coherentes, y nuestro análisis tiene que ver con la construcción de significados y sentidos en las personas, los comerciales de publicidad deben ser evaluados con criterios similares a la TV. Hay diferencias, es claro, los objetivos de los spots no son los mismos que los de una emisora de televisión. La publicidad busca vender y los programas audiencia. La publicidad para vender tiene que comunicar una propuesta que sea interesante y atractiva para el consumidor, apareciendo así como una opción dentro de sus posibilidades, y por otro lado, los programas de televisión… parece que también.
Ahora sí, sin ironías, el televidente no tiene porqué hacer distinciones sobre objetivos o lecturas profundas de los propósitos de los que publicitan o hacen televisión. El televidente ve historias, y le pasan cosas con esas historias. Lo que se dice o se muestra, los significados, reafirman, desmontan o construyen mapas mentales con los que ordenamos nuestra manera de ver el mundo. La televisión o la publicidad pueden generar emociones positivas, como lo hizo Aerolíneas Argentinas, cuando sacó un comercial en plena crisis invitando a la gente a hacer el viaje más importante, “el viaje del país que fuimos al que soñamos ser”. También, puede provocar que tengamos prejuicios o discriminemos a algún grupo de personas, si muestra argumentos que tienen que ver con lo que deseamos o no deseamos ser, por ejemplo, una marca de jugos estigmatizaba y desaprobaba a los jóvenes que pedían una cola. Parece gracioso, no lo es tanto. La comunicación tiene un rol importante en la construcción de las negaciones o aprobaciones que determinarán comportamientos, posturas y argumentos en la vida de los televidentes.
La publicidad es también el nexo entre este mundo de fantasía y la realidad. Porque se puede comprar, tocar, tener lo que se ve en la pantalla. Aquí nace una de las primeras decepciones y frustraciones de los individuos frente a la mágica cajita, cuando el niño va a la tienda, compra el helado Digimon que vio en la televisión, y al morderlo se da cuenta que no se transforma en el personaje animado, como salía en el comercial. Descubre que la televisión le mintió. Y llora. El primer llanto, luego vendrán los provocados por las telenovelas, por los realities, por ver siempre lo mismo, por que le cambien la programación sin decirle y porque tiene que aguantar 10 minutos de publicidad en medio de sus historias.
Este último punto, hoy, sí es un motivo de llanto, pero no debería serlo. Imagínese la posibilidad de ver cinco buenas historias de treinta segundos, bien producidas, creativas, para luego seguir viendo su programa, sería delicioso. Entonces, de la misma manera que criticamos la narrativa, contenidos y producción de los programas de televisión, deberíamos exigírselo a la publicidad. Que las marcas paguen el espacio no debería dar el derecho a poner siempre lo mismo, el Cholito en la mitad de los comerciales que vemos, amas de casa con tenderos, bichos que comen cereales y se hacen poderosos, los papá noél y los hombres que se convierten en verdaderos Adonis con tal o cual cosmético, los blancos tan blancos, los saltitos de alegría. Hay que entender los mensajes en su contexto. La gente ve televisión para ver historias. Si ve buenas historias, no tendríamos que escuchar nunca más la frase “No cambie, ya volvemos”




Hablando de publicidad

“Es difícil producir un documental para la televisión que sea incisivo y probo, cuando cada 12 minutos es iterrumpido por doce conejos bailarines que cantan acerca de un papel Higiénico. “
Rod Sterling

“Si la publicidad tuviese más respeto por el público,
El público tendría más respeto por la publicidad”
James Randolph Adams

“La publicidad es el arte de romper las reglas, no la ciencia de crearlas.”
George Lois

“El problema de la publicidad es que te da ganas de comprar cosas.”
Un adolescente


“La televisión es maravillosa. No sólo nos produce dolor de cabeza sino que además, en su publicidad, encontramos las pastillas que nos aliviarán.”
Bette Davis


La frase del día:
“Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.”
Groucho Marx

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