jueves, 9 de octubre de 2008

Milagro 10/10/08

Entre tanto programa que promueve la tontera y otros que usan la causa social como recurso de marketing, aparece un pequeño islote, sin presupuesto de producción, sin gran despliegue escenográfico, sin bailarinas ni concursos, sin polémicas ni chismes, y evidentemente, sin rating. El rincón de los Milagros, los domingo a las 8h30 por TC.
El programa no tiene nada más que la energía y buena voluntad de Carlos Piechestein y su equipo, para exponer casos reales de problemas médicos o sociales, pidiendo ayuda y donaciones a los televidentes. Así, con este bajo perfil, han subsistido en la pantalla por más de 15 años, reuniendo más de cuatro millones y medio de dólares que han servido para solucionar una gran cantidad de casos de salud y vivienda, y ayudar a ciudades que han sufrido catástrofes naturales. No es poca cosa. Recordando, hubo momentos memorables, como cuando se realizó el corte de bigote de Abdalá Bucaram a favor de una fundación.
Hay que reconocer estos esfuerzos que nadan contra la corriente natural de la programación local, contra las tendencias de la cultura del espectáculo y los bailes “hasta abajo”.
En fin, volviendo al inicio de este texto, cuando la televisión se vuelve cada vez más básica, limitada y simplona, es un milagro que un canal todavía deje un espacio para programas como éste. Bien por TC, por Piechestein y por la perseverancia.

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