Hace unos días me llegó una circular del colegio de mis hijos donde explicaban porqué no se oponían a que los niños llevaran pistolas y espadas de juguete a la escuela. La razón estaba muy bien justificada, era mejor enfrentar, socializar y conversar acerca de este hecho/problema, en lugar de prohibirlo.
Con la televisión pasa algo similar. Los niños y jóvenes están expuestos a una violencia desmesurada en la programación infantil, guerreros desmembrándose, masacres “heróicas”, débiles que se vengan para hacer justicia frente a la sociedad, etc. Uno podría optar por programas donde no esté explícita esta agresividad, pero a veces, los promocionales de telenovelas, noticieros u otros espacios de los canales que se pautan en medio del horario familiar, muestran más violencia y contenidos que queremos evitar de ciertos programas infantiles.
Los Simpsons ironizan con profundidad acerca de este conflicto violencia/niñez con los personajes Tomy y Daly, que serían la reencarnación feroz de Tom y Jerry.
Concuerdo con este colegio, el tema, definitivamente, no pasa por prohibir, hay que hablar, escuchar, formar una postura crítica en los menores.
En la Universidad de Berkeley, California, existe el programa DeCal, que permite a los alumnos profundizar y estudiar fenómenos sociales y culturales alrededor de ciertos programas de televisión, ofreciendo cursos como: The Simpsons and Philosophy, “Sex and the City” and the Contemporary Woman, The Physics of Superheroes, entre otros.
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