viernes, 26 de septiembre de 2008

Balance de la propaganda 30/09/08

Sin importar el resultado del referéndum, hay que destacar que hubo un gran esfuerzo por parte de todos los canales y las cabezas más lúcidas de la televisión por generar espacios que permitieran informar sobre el proyecto de nueva constitución. Sin embargo, la marcada parcialidad de ciertos programas que condicionaban y conducían las respuestas de los panelistas, y la poca preparación de algunos conductores y expositores para ver contextos y proyectar las propuestas de la nueva constitución, hacían que fuera difícil evaluar el texto con un cierto grado de objetividad.
A esto se sumó la saturación de propaganda. Desordenada, desproporcionada, desviando en muchos casos la discusión de la carta magna a cualquier otro espacio de valoraciones personales y morales.
La buena o mala voluntad de los que crearon los mensajes, de las dos tendencias, generó más confusión que claridad.
Enrique Correa, en el programa Contacto Directo del 26 de septiembre, manifestó la preocupación de la OEA por la falta de una ley moderna que regule la comunicación política.
Si bien, es difícil pensar en algún tipo de control sobre los mensajes, no resulta mala idea volver a las franjas de horarios para la propaganda. Eso otorgaría equidad de espacios para las diferentes posturas, obligaría a pensar mejor los argumentos en función de tiempos limitados y evitaría una desagradable invasión sin control en medio de toda la programación.

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