Hay de todo, los amargados que se dedican a disparar juicios de valor descalificadores a lo que se mueva, los “sabelotodo” que viven de la estadística y el pasado, los apasionados que hablan más rápido que lo que piensan, por ahí uno que habla mucho y dice poco desordenando metáforas al viento sin puntuación como el alma de la estrella de la mañana que llora solitaria en la abarrotada galería del desconsuelo.
Podemos estar hablando de fútbol, pero también, estar haciendo referencia a programas de farándula, a espacios de opinión, a programas de la mañana, a la propaganda del Sí y del No.
La televisión no es pasiva, hay que hacerse cargo de lo que se emite y sus consecuencias, siendo líderes de opinión, manejando agendas de discusión, no se puede usar la pantalla para descalificar a tajo y destajo, para generar estados de ánimo del resentimiento que inevitablemente caen en la confrontación.
Esto no es hacer periodismo responsable, ni menos hacer país.
En la transmisión del partido Ecuador-Bolivia por la Cadena Ecuatoriana de Canales de Televisión, dio gusto escuchar los comentarios de Andrés Gushmer, mesurado, con aportes que complementaban lo que se veía en pantalla, sin faltar jamás el respeto o buscar protagonismo. Informó, orientó y aportó.
Cuando el deporte nacional pareciera ser la descalificación, uno desearía que hubiera más “Gushmers” en otro tipo de programas.
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