sábado, 7 de febrero de 2009

¿Censura sutil? 01/02/09


El Conartel (Consejo Nacional de Radiodifusión y televisión) prohibió el uso de encuestas y sondeos de opinion pública que incorporen apreciaciones o afirmaciones que atenten contra la honra, la dignidad y buen nombre de las personas. Tratemos de ver qué quiere decir.
Por un lado, pareciera sano regular una televisión que frecuentemente emite juicios de valor arbitrarios, eso no es discutible. ¿Pero es ésta la forma?
El sondeo es una metodología de investigación que pretende levantar opiniones para verificar o formar un marco de preguntas, y donde no necesariamente se busca la veracidad de lo opinado, es decir, es hacer aparecer temas que le preocupan a los ciudadanos para someterlos a discusión. En ese contexto, es legítimo expresar la percepción o preocupación por organismos o funcionarios que estuviesen cometiendo actos de corrupción, por ejemplo, y parece absurdo pensar que una persona de la vereda vaya a tener los recursos para indagar al respecto, y mientras tanto, postergar su opinión. Entonces, aparece aquí la gran pregunta: ¿Quién determina qué es honra, dignidad y buen nombre?, ¿Cuáles son los criterios para discernir? No es tan sencillo como parece, sobre todo en nuestro medio.
Sin embargo, estoy de acuerdo que esta podría ser una visión algo ingenua del problema. La selección y uso arbitrario de testimonios, de cierta manera podría condicionar una opinión. Eso nos lleva a revisar las líneas editoriales que causan esta regulación, y que son representadas por los programas Contacto Directo y Hora 7. Dos programas donde hay una marcada oposición al Gobierno. A esta altura, no creo que a nadie sorprenda el tipo de testimoniales que podrían ser escogidos en éstos, como tampoco a nadie soprende el tipo de testimonios que son recogidos en ciertos discursos oficialistas. Parece un empate, pero no lo es. El dueño de la pelota decide en qué cancha se juega.
Ahora, si esta medida fuera aplicada en todas las instancias de comunicación masiva, y no solo en este “tipo de programas”, sería una grata sorpresa. Y demostraría que el Presidente del Conartel tiene razón cuando dice que la norma no tiene dedicatoria. Aunque ésta, pareciera ser una postura más ingenua que la anterior. Como digo siempre, ojalá me equivoque.
Pero volvamos al tema, ¿Qué se pretende lograr con una medida de este tipo? Limitar opiniones, en nuestros tiempos, no es callarlas. Los intentos de coartar la información solo hace que se trasladen a otros espacios de socialización, especialmente a internet. En Youtube fuimos testigos, por ejemplo, del capítulo de Buenos Muchachos censurado, también vimos cómo en una reunión Mariaca era “invitada” a no hablar de los altos precios de la canasta familiar cuando TC fue incautado. Existen numerosos espacios para que los ciudadanos puedan expresarse con libertad. No se consigue mucho con limitar las posibilidades de expresión donde la gente puede opinar sobre sus autoridades, o los temas sobre los que quiera expresarse. El periodismo contemporáneo, en todas partes, apunta a sumar instancias para que los ciudadanos asuman un perfil más significativo en el espacio público. La democracia es la posibilidad de expresarse, para todos por igual, pero, ocupando un término utilizado por la Senadora argentina María Eugenia Estenssoro, pareciera que estamos frente a una censura sutil que se traduce en nuevas formas de control.


A favor de la regulación
En octubre el Consejo nacional de Televisión de Chile (CNTV), realizó un seminario Internacional sobre regulación de la televisión. Asistieron organismos reguladores y profesionales expertos de los 5 continentes para trabajar sobre las preguntas ¿Por qué se debe regular la televisión? ¿Quién debe regularla? ¿Qué se debe regular en material de contenidos? Y ¿Qué se debe regular en material de concesiones? Hubo un acuerdo en que es necesario regular, que se debe trabajar sobre la protección de los derechos de la infancia, la dignidad de las personas, la defensa de la calidad del producto televisivo y la libertad de expresión, entre otros temas. Se resaltó la importancia de la combinación de la autorregulación, regulación y corregulación, advirtiendo que si no hay autorregulación de parte de los canales, tarde o temprano llegará la regulación.

Como éste, hay muchos casos de estudios y reuniones en la región donde se discute en comisiones interdisciplinarias sobre la regulación en la televisión. No creo que la necesidad de una regulación esté en duda. No creo que la necesidad de proteger la honra de los ciudadanos esté en duda, lo que creo es que la gente no le cree al Conartel. Al menos no todavía.

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