sábado, 7 de febrero de 2009

EL CARTEL, la otra historia del narcotráfico 11/01/09

La ficción nos permite retorcernos en nuestros lados más oscuros, o de alguna manera fantasear con cosas que pueden ser lejanas o inapropiadas. Sentir compasión por un asesino en serie, simpatizar con un estafador, o disfrutar de distintas y escalofriantes versiones del fin del mundo. Algo así pasa con la serie colombiana El Cartel, donde somos testigos de los excesos, placeres y derrotas en la sórdida y ostentosa vida del narcotráfico.
Esta serie producida por Caracol (2008) y basada en el libro El cartel de los sapos del escritor Andrés López, narra la historia de Martín (Manolo Cardona), alias “fresita” , un estudiante quinceañero de clase media que engatuzado por el sueño del dinero rápido, decide trabajar en un laboratorio de droga. Una cosa lleva a la otra, hasta que “fresita” termina siendo una de las cabezas más importantes del Cartel del Pacífico. Pero, como toda novela que se precie de tal, no escapará del mayor villano de la pantalla: el amor. Cuando uno empieza a entusiasmarse con la vida de la narcocultura, y de a tener empatía con el protagonista, aparece ella, y él se enamora de ella, tal vez porque representa todo lo que él no tiene: una vida aburrida, simplona y quejumbrosa, pero normal y alejada de los vicios y los matones. Entonces, él tendrá que decidir, los excesos o ella. La elige, pero ahí viene la varita mágica del director (Luis Alberto Restrepo), como es sabido, de la vida narco no se puede salir vivo, así que ella tendrá que aceptar esta realidad y entre los dos tratar de salvar la relación en medio del mundillo de la droga. Ese mundillo y sus vínculos con la policía, el gobierno y los Estados Unidos, es en realidad lo que hace interesante a esta serie.

La ficción puede ser más real que la realidad.

Llama la atención que al abrir cada capítulo se explicita que es una obra de ficción, basada en un libro donde los personajes y situaciones son igualmente ficticios. Sospechoso, porque la historia de López es en gran medida autobiográfica, él fue un narcotraficante, escribió el libro en una cárcel norteamericana luego de entregarse a la DEA. Y además, muy acertadamente fue escogido por la producción para participar como libretista en la serie de televisión.
¿Qué pasa con esta dualidad de ficción-realidad? El tema se dispara cuando
el general Oscar Naranjo, director de la Policía Nacional de Colombia, se quejó públicamente en el diario El Tiempo, argumentando que la novela no da al gobierno suficiente crédito por sus victorias contra los narcotraficantes y presenta a los narcos como estrellas y a los policías como corruptos. Pero ahí está la fortaleza del relato, cuenta una nueva versión de la historia. Lo interesante de esto, es que la ficción, a diferencia de las noticias, está permitiendo que las personas, grupos o naciones, puedan revisar ciertas experiencias traumáticas y de cierto modo, empezar a superarlas. Los relatos de ficción conforman identidades, hay sujetos que se construyen con contextos e historias, y ya no son los hechos o individuos aislados que se ven en las noticias. Esto permite tomar distancia de los hechos y socializar los contenidos con mayor libertad. Así ha sucedido con los estadounidenses y la guerra de Vietnam, con los alemanes y Hittler, y ahora con los colombianos, el narcotráfico y la guerrilla.
Germán Rey plantea que para entender la realidad de nuestros paísesno hay que ver las noticias, hay que descubrirla en sus películas y documentales. La misma serie El Cartel muestra de manera muy interesante esta distinción, integrando como transiciones en los programas, espacios de flash informativos donde un noticiero transmite la versión oficial de los mismos hechos que hemos sido testigos, y evidentemente, no coinciden.
En síntesis, es una buena serie, muy bien producida, buenos diálogos y manejo del ritmo, vale la pena. En Ecuador fue transmitida por Teleamazonas, ahora puede verla en DVD o esperar la segunda temporada que será realizada este año.



Lo más destacable:
El lenguaje utilizado, desde la canción de presentación, hasta los títulos de los capítulos y los diálogos: popular, rápido, ingenioso, coherente con cada personaje.

Para cerrar los ojos:
La actuación de Karen Martínez como Sofía, la novia y luego esposa de “fresita”. Aproveche los momentos que aparece ella para ir a hacer lo que tenga que hacer.

Para ir a las bases:
“El cartel de los sapos”, Andrés López, Editorial Planeta, 2008.


La segunda temporada:
Entre a http://elcartel.caracoltv.com/ y decida con su voto los personajes que continuarán su historia en la segunda temporada.


La frase del día:
“la gente lee que capturaron a seis policías por vínculos con el narcotráfico y dice 'uy, qué corrupción'; pero lo ve en televisión y piensa 'uy, ¿y esos tipos se saludan así?”.
Luis Alberto Restrepo.

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