sábado, 11 de abril de 2009

cadenas polítivas 09/03/13

Las cadenas se usan para inmovilizar a un animal peligroso. A los esclavos los encadenaban limitando sus posibilidades de acción. Para que alguien no entre o salga de un lugar, ponemos cadenas. Casi no conozco connotaciones positivas de las cadenas. Peor con las cadenas virtuales, correos electrónicos con mensajes de autoayuda con flores y gaviotas, pero al final, como toda cadena, con su castigo, si no reenvías, cae la maldición. Entonces, cuando uno llega cansado a su casa, y prende la televisión poniendo cualquier cosa para no tener que pensar en nada, justo ahí, a las 20h00 en punto. Paf! Cadena. Sin aviso previo. Uno agarra el control y cambia, pero al igual que en la época de la esclavitud, no hay escapatoria. Y no importa si se está de acuerdo o no con lo que hace el gobierno, nadie se salva. Una invasión viloenta e irrespetuosa al espacio más íntimo. Se apaga la tele o uno se chanta la cadena, y si la ve, recuerda al CNE y se imagina que Omar Simon está viendo un partido de fútbol, o de cricket. Y da bronca, porque es una agresión, vista desde cualquier lado, desde la ley de propaganda electoral, o de la del tipo común que solo quiere estar en paz por un momento, para no pensar en los descarados abusos que se comenten sin que nadie pueda hacer nada.

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