Todo el tiempo vemos programas que aparecen con bombos y platillos. La mayoría no pasan de eso, y al poco tiempo salen del aire sin pena ni gloria. Ejercicios de improvisación que responden a guturales instintos que pretenden aprovecharse de las tendencias del momento.
En este contexto, quiero destacar un caso contrario, Cosas de Casa, por casualidad me tocó ver de cerca su inicio hace 14 años, ver cómo se preparó, cómo se evaluaba, el trabajo que había en cada sección. En 14 años pasa de todo, pasaron importantes conductores y se generaron eventos que no seran olvidados, pero quiero destacar dos cosas, primero, la apuesta de poner a Erika Segale en el segmento de gimnasia, una mujer normal, sin curvas y porte exuberante, una profesional desconocida que contradecía la tendencia de las modelitos saltarinas. Excelente decisión, la humanización de la preocupación por el físico y la salud. La segunda, la intachable carrera de Ana Buljubasich, una animadora sin escándalos, sin excederse ni salirse de su rol y del camino del programa, empezó como conductora y terminó dirigiendo. Creo que ella es el espíritu de lo que fue Cosas de Casa. Un espacio para la familia, para la mujer, hecho con total honestidad y rectitud.
Hoy es triste ver como se va. Es como cuando un futbolista muy exitoso se pone viejo y sale del equipo sin el partido de despedida.
sábado, 11 de abril de 2009
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