Fue una grata sorpresa asistir a la obra de teatro El Amante, de Harold Pinter, que se presentó en Las Peñas con motivo de las fiestas de Guayaquil. No sólo por ser una obra diferente, bien montada en un espacio mágico, sino por la respuesta del público a las provocaciones de un humor sutil, irónico, reflexivo. Y no estamos hablando de un público sofisticado, para nada, la gente que soltó carcajadas ante las insinuaciones del humor negro de este dramaturgo inglés, es la misma que camina un domingo cualquiera por el malecón. Eso me lleva a reflexionar sobre el uso del recurso del humor en nuestra televisión.
Está comprobado que cuando hablamos de producción nacional, los programas de humor están siempre entre las primeras preferencias de la audiencia, cosa que no resulta extraña, desde los sicólogos hasta los más exóticos gurús hablan de que en momentos de crisis, el humor surge como una opción de escape, como una posibilidad para no pensar en los problemas por un momento.
Que en el último tiempo se vayan multiplicando los programas que utilizan este recurso, tal vez es un síntoma de que las cosas en el país, no están tan resueltas como algunos creerían. Lo que sí está resuelto es que cantidad no es lo mismo que calidad. Uno puede poner casi cualquier programa de humor y veremos cómo se repiten los chistes fáciles, los mismos juegos de palabras simplones de doble sentido sexual. Y esto va desde Los programas de sketchs hasta la adaptación y producción de novelas. Se podría pensar que el problema radica en la falta de creatividad para el desarrollo de historias, personajes y guiones, pareciera que trabajan siempre con la primera idea, la más repetida, escuchada mil veces pero en distintas bocas. Sin embargo, hay que reconocer que en cada uno de esos programas, también hay momentos realmente buenos, sorpresivos, rupturistas y muy divertidos, lo que nos lleva a creer que en realidad el problema no pasa necesariamente por la carencia de talento, surge de la falta de oficio, tiempo de dedicación y definición de estándares de calidad. Es cosa de ver, por ejemplo, el inicio del programa Jonathan Sangrera, bien resuelto, 2 minutos que jamás ninguno de sus capítulos ha podido igualar. Hay ver cómo prepara Pinoargoti sus monólogos, si ese cuidado de los detalles lo pusiera en su programa, que de por sí tiene aportes importantes, sería mucho mejor. Lo mismo sucede con las producciones de Reinoso, La Panadería, El Licenciado Cardoso, y hasta en la kermesse que vemos todos los sábados por dos horas. Usar el humor está bien, pero hay que ser más riguroso. La obra de teatro El Amante es otra muestra de que no somos tan básicos ni tan primitivos, que podemos disfrutar de ideas más elaboradas, y estoy seguro que todos apreciaríamos un trabajo más cuidado, más refrescante, más ingenioso.
Un buen ejemplo de humor se presentó en las conferencias del Festival Publicitario Cóndor de Oro de la AEAP. Se exhibió el caso de la campaña argentina Mamá Luchetti, una serie de comerciales para sopas y fideos que hablan de una mamá diferente a la que vemos en todos los avisos publicitarios, una mamá real. El resultado es muy gracioso, tanto así que en Facebook ya tiene más de milochocientos fans y la gente está empezando a subir sus propias versiones de los comerciales a Youtube. Lo interesante de esto es que la idea no proviene de un chispazo creativo, sino de una profunda investigación acerca de cómo son en realidad las mamás, luego vino el desarrollo de guiones, tan bien cuidados que parecen simplísimos. La investigación, la búsqeda, el hacerse nuevas preguntas y darse el tiempo para trabajarlas, permite tener otra mirada, y los televidentes lo valoramos, porque ya nos cansamos del chiste de la rubia sexy tonta, del negro bruto o del montubio ingenuo. El chiste repetido, es chiste perdido.
Para ver la campaña Mamá Luchetti:
http://www.youtube.com/watch?v=Ri6VU3OsC98
Para profundizar sobre la comedia:
"Manual del guionista de comedias televisivas" de Natxo López, T&B Editores, Madrid, 2008. Una buena guía con pasos para desarrollar tramas de humor.
Humor recomendado en series de TV:
Los diálogos de Friends, Las respuestas impredecibles de Los Simpsons, el sarcasmo de Two and a half men y la clásica I love Lucy.
Un programa de humor sobre un programa de humor:
"30 Rock" de Tina Fey, una historia sobre los guionistas y productores de un programa de entretenimiento. Ganadora en el 2008 de los Emmy a Mejor Serie Comedia, Mejor Guión, Mejor Actor y Mejor Actriz. Este año ha impuesto un nuevo record al tener 22 postulaciones.
La frase del día:
“Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro." Groucho Marx
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario