martes, 1 de diciembre de 2009

Menos nalgas y más cabezas 09/08/25

El humor, la farándula y el sexo, como formas o formatos han superpuesto el "cómo" sobre el "qué" decir, articulando con estas fórmulas un camino seguro al rating. El rating es lo que da dinero y la televisión es un negocio, un negocio caro. En esta necesidad de espacios que generen audiencia, se replican una y otra vez estas mismas fórmulas. El precio de este círculo vicioso, es que cada día se limitan más los espacios de opinión e investigación. Una sociedad necesita de la pluralidad de voces para discutir, comparar, decidir y crecer en democracia. Si por un lado tenemos a los medios descuidando este objetivo, y por otro, la obsesión del gobierno por unificar un discurso y descalificar las opiniones divergentes, entonces estamos frente a un problema mucho mayor que la exclusión de Carlos Vera o Los Simpson. Es necesario trabajar sobre la diversidad de criterios en la pantalla, en todos los aspectos: políticos, económicos, sociales, educativos, etcétera. Esto no implica tomar una postura densa y aburrida, el camino puede seguir siendo el humor, sólo que un humor más trabajado, con un discurso reflexivo que traslade discusiones, que use la ironía, que revise la condición humana y la realidad. Tenemos buenos ejemplos: Saturday Night Live, Mafalda, y una cantidad enorme de productos que tejen en sus guiones los conflictos de las relaciones humanas y los grupos sociales.

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