Hoy es viernes, pero es como si fuera un domingo, entonces puede ser un buen momento para sentarse y reflexionar sobre los programas humorísticos del domingo.
Hay uno que debería sudar sangre hasta mejorar los libretos o ir a confesarse por tener entre sus manos una gran idea que dejó morir. Y mientras ahí vemos muerte, unos canales más abajo los vivos se salvan por vivos, pero como alguien dijo, uno ya solo se rîe de lo parecida que es la imitación, del buen maquillaje, ya no tanto del guión. Además, el editor es fantástico para hacer juegos de adivinanzas, adivine usted: lo que ve es un adelanto o es el sketch en sí. Es muy raro, lo repiten eternamente durante el programa, uno se queda esperando y al final resulta que ya pasó. Vivísimos. Los que sí están saliendo en vivísimo y en directo son los muchachos del otro canal, ahora podrían hacer una sección completa de “El pan de cada día”, pero de la propia mesa, o que se los hagan en la otra panadería, donde los panaderos, peligrosamente, empiezan a repetir las mismas recetas.
Quiero aclarar que soy insistente en esta franja porque hace mucho tiempo que no veía tanto potencial junto, y sería una pena que por caer en los facilismos de siempre, se vuelva a quemar el pan en la puerta del horno.
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