Los dos mejores minutos que he visto de producción nacional en mucho tiempo, y 58 minutos del mismo conformismo de siempre, o peor. Vamos por partes, como lo haría un descuartizador en esta serie: la idea del programa y su presentación es buenísima, un reportero de crónica roja, fascinado por la sangre y los cadáveres (parodia de Jonathan Carrera) es despedido debido a la ley que prohibe mostrar sangre. Pero su experiencia en casos de muerte y venganza, lo llevan a ser contratado por la policía para que ayude como investigador. Eso se descubre en los primeros 120 segundos, el resto son 58 minutos de un popurrí de referentes innecesarios, muchos chistes repetidos y rutinas predecibles. Con una actuación irregular, y una trama desordenada, el programa se torna lento y disperso.
Teniendo personajes tan atractivos, y una estructura muy desarrollable como serie, no entiendo cómo caen en las prehistóricas bromas sexuales, en cancioncitas y recursos simplones de humor. Si se concentraran en potenciar su historia y no en juntar un montón de chistecitos, esta podría ser una serie de exportación. Por último, creo que la idea supera a la parodia de Jonathan Carrera. No era necesario. Se corre el riesgo de que el personaje se coma a la serie, o tal vez es el intento de crear un nuevo Cholito como fenómeno de marketing, y la serie es una excusa.
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