martes, 1 de diciembre de 2009

El bello y la bestia 09/05/17

Imaginemos que usted va a misa un domingo con su familia, de pronto, en medio de la prédica, el sacerdote confiesa que se ha metido con una mujer y se justifica diciéndoles con toda tranquilidad: “Es que debajo de esta sotana hay un hombre con pantalones”. Lo linchan ahí mismo. ¿Pero qué pasa si el que lo dice es el curita de la tele? Sucede que ahora tenemos miles de muestras de apoyo que han manifestado abiertamente su respaldo al Padre Alberto y su experiencia de sexo, amor y “honestidad”. Ese es el poder de la televisión.
Sin meternos en el tema religioso, tratemos de ver qué hay atrás de este fenómeno. La Iglesia, probablemente en un intento por acercarse más a la gente, decidió intervenir en los espacios mediáticos, con canales como EWTN y figuras como la Madre Angélica y el Padre Alberto. ¿Pensó la Iglesia que este sería un nuevo altar? Se equivocó. No es la televisión la que se pone a disposición del mensaje religioso, es lo religioso que entra al espacio de poder de la televisión. Y sucede que el Padre Alberto y la Madre Angélica se transforman en productos, en marcas, y eso es riesgoso si lo que se quiere es fomentar una institución o una ideología. ¿Qué pasó ahora? La gente respalda al sujeto y no a lo que el sujeto representa. Es decir, en su espacio relacional incorporó al Padre Alberto como personaje y no necesariamente como vocero de una creencia.
El televidente crea un mundo ficticio que le gusta, donde se siente bien y no desea que se lo cambien. Si el personaje que él quiere comete un error, está dispuesto a perdonarlo bajo cualquier circunstancia, con tal de seguir con ese cómodo y seguro espacio de placer que le da la televisión. Y si eso significa discutir las leyes y dogmas de la Iglesia Católica, lo va a hacer. Para el televidente el problema no es la Iglesia, es que no le quiten al curita de la tele. En 15 días, el padrecito Alberto tendrá un programa en otro canal, y seguramente ya nadie estará preocupado del celibato.
Este caso me recuerda la caída de Jimmy Swaggart, la más grande operación tele-evangelista de los años ochenta, su programa de televisión era seguido semanalmente por 8 millones de personas. Hasta que se descubrieron unas fotos de él con una prostituta. Gran escándalo. El programa fue suspendido, pidió disculpas llorando, volvió al aire y nuevamente lo encontraron con una prostituta. Esta vez, en lugar de disculparse con sus feligreses dijo: “El Señor me manifestó que no es un asunto de ustedes”. Fin de la historia.
Siguiendo con el tema del impacto mediático, quiero referirme a otro caso que ha sido muy comentado en las últimas semanas, el de la británica Susan Boyle y su participación en el reality show Britain’s Got Talent. Luego de hacer su audición, esta mujer de 47 años ha concedido más 100 entrevistas, entre ellas a la CBS, CNN, el programa de Larry King y Oprah Winfrey, rechazó una invitación a cenar con el presidente Obama y recibó una oferta de un millón de dólares por perder la virginidad en una película pornográfica.
Sorprendente, la mujer canta bien, pero no es para tanto, lo diferente fue que era humilde, poco agraciada, con unas cejas que le cubren media cara, despeinada y nunca ha sido besada. De pronto el televidente se dio cuenta de que ahí había alguien normal con talento, y eso le llamó la atención.
En ambos casos, el del Padre Alberto y Susan Boyle, los papeles estaban cambiados, la fea hacía cosas de linda y donde debía haber un feo, pusieron a un galancillo. Este tema da para un análisis más profundo, pero como dijo Omar Rincón, al final la televisión sirve para darnos temas sobre qué hablar a la hora del almuerzo. Amén.

Para ver la presentación de Susan Boyle:
www.youtube.com/watch?v=deRF9oEbRso&feature=fvsr
Para ver a Jimmy Swaggart:
www.youtube.com/watch?v=KUJjVu2YxpY

Jaime Bayly analiza el caso del Padre Alberto:
www.youtube.com/watch?v=YXLjWkSdUfU

Bibliografía sobre el tema:
“El Transformismo televisivo. Postelevisión e imaginarios sociales”. Gérard Imbert, Ediciones Cátedra, 2008, Madrid.

La frase del día:
“He aprendido mucho más del Ecuador viendo los programas de tecnocumbia que los noticieros”
Omar Rincón

No hay comentarios: